El País del Miedo
El miedo tiene nombre y se llama secuestro. Para muchos es una experiencia inolvidable por la angustia, la frustración y el miedo de no saber qué va a pasar. Pero debemos estar conscientes de que nuestro país se encuentra en el segundo lugar después de Colombia con más secuestros, de acuerdo con el Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad.
Este delito es uno de los más lucrativos e incluso ha evolucionado en varios estilos. Por un lado el secuestro normal, en que se priva de su libertad a una persona y piden un favor o cantidades exuberantes de dinero a cambio de su liberación. Y el secuestro exprés, el cual en unas cuantas horas sacan cantidades pequeñas de dinero.
Con la creciente ola de secuestros parece como si el gobierno no hiciera nada. Y en efecto, éste no puede proceder si no recibe denuncias que investigar. De acuerdo con las Encuestas Nacionales sobre Inseguridad, se calcula que solo 12 de cada 100 delitos son registrados. Por tal motivo el gobierno no tiene delitos que perseguir si no se denuncian. Sin embargo es preocupante que en el 2007 se estimaba un total de 17 secuestros al día en todo el país.
La sociedad, tiene sus razones para no denunciar y la principal es la falta de confianza en las autoridades, por su corrupción y su impunidad. Al grado que ni porque le suceda a ex funcionarios son capaces de hacer una investigación “decente”. El miércoles el ex comisionado nacional del deporte de México, Nelson Vargas, denunció fuertemente a la PGR por su incompetencia en la solución al secuestro de su hija, la cual ya lleva un año y seis meses desaparecida. Su denuncia se une a la de muchos otros padres que han perdido a sus hijos y siguen con la esperanza de que estén vivos. Otros deben sufrir la realidad de perder a sus hijos a manos de los mismos policías, como fue el caso del joven Fernando Martí.
Por esta razón la sociedad no denuncia, porque tiene miedo hasta de aquellos que juraron protegerlos. La policía en nuestro país lamentablemente está viciada y ciega por el dinero. La falta de buenos sueldos, de la poca educación y la ambición del ser humano provocan que muchos opten por ser corruptos o unirse a grupos delictivos como son secuestradores y narcotraficantes.
Como sociedad es difícil saber qué debemos hacer, lo principal sería comenzar a exigir que la policía trabaje, y la manera de hacerlo es denunciando. Debemos reclamar nuestros derechos a transitar libremente sin miedo, y para eso debemos unirnos, participar, estar atentos y no quedarse callados. Las autoridades por su parte deben responder con mayor educación para los policías, con mejores sueldos para que eviten la tentación y finalmente con purgas que limpien a los malos elementos.
El gobierno debe coordinarse entre los diferentes Estados para determinar que estrategias aplicar. Puesto que en cada uno hay variaciones en cuanto a las víctimas. En el norte se priva de su libertad principalmente a niñas o mujeres para la trata de blancas. En el centro y sur es más recurrente el secuestro para cobrar rescate y en los últimos tiempos para el tráfico de órganos. Este delito no conoce clase social ni edad. Lamentablemente el respeto a la vida y la dignidad humana ya no significan nada. Los seres humanos estamos degradándonos a simples máquinas de matar por dinero. En estos tiempos la sociedad vive aterrada, ya que todos estamos propensos a ser secuestrados por eso no es de extrañarse que vivamos en el país del miedo.
viernes, 28 de noviembre de 2008
Artículo de Fondo II
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1 comentarios:
Me preocupa muchísimo la ortografía en este artículo editorial. "Consiente" y "siega", ¿son palabras bien escritras? Raro en usted que siempre deslumbra con su pulcritud, inteligencia y talento.
Bien por la entrada y el remate. Qué bueno que jóvenes como usted llaman la atención de la opinión pública con este tema.
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